Me apetece escuchar
música. Añadirle a cielo estrellado alguna banda sonora.
Si se callase el ruido oirías la lluvia caer,
limpiando la ciudad de espectros te oiría hablar en sueños…
Es curioso, pero poca
gente se quedará sentada escuchándose. Nos dedicamos a estudiar; trabajar;
cumplir rutinas; y lo hacemos siempre en compañía.
Escuchando el silencio,
pienso en todo esto. Estoy seguro de que muchas personas están dudando de la
eficacia de reflexionar el silencio durante unos minutos; de dedicarte ese
tiempo a ti; olvidarte del mundo por un instante.
Pero, en todo caso,
siguen mis ganas de escuchar música. Probablemente ahora escucharía alguna cantada por Eva Amaral, voz celestial donde las haya.
Y sigo con mi pensamiento…
¿Por qué no nos dedicamos más tiempo a nosotros mismos? Nos pasamos la vida
intentando conocer a las personas que se cruzan en nuestro camino, pero no nos
concebimos a nosotros mismos como una de ellas.
Solo en esos momentos
podrás conocerte a ti mismo. Apuesto a que nadie te podría conocer mejor que
tú, y es una afirmación que puede parecer lógica, pero sin embargo, no dedicas
tu tiempo a conocerte, y estoy seguro de que no te conoces.
Es aquí cuando hablo de
mí. No me conozco, para nada.
Eckhart Tolle apoyaría mi
teoría… no se basaría tanto en los pensamientos, sino en las sensaciones (o
sentimientos) en sí de cada uno, pero estoy seguro de que estaría orgulloso de
su lector.
Antes de irme, pedir
disculpas a mis futuros lectores por el orden desordenado de mi texto; escribir
sin planear no es difícil… pero es un caos. Nuestro caos.
Hora de abrir los ojos,
que empieza a helar y quiero dormir.
En la vida te encontrarás momentos en los que dudas de tí. Cuestionas, entre otras cosas, si serás capaz de adaptarte al mundo, formar parte de él. Encontrar a gente que te entienda, acepte, y esté contigo de una forma incondicional y desinteresada.
Y mientras vives en esta constante duda, el tiempo pasa, y apacigua la desesperanza que llevas adentro. Levemente, pero se nota. Y es ahí, cuando crees encontrarla. Aparecen atisbos de esperanza, y crees que se esa inseguridad se difuminará. Quién lo iba a decir!
En ese justo momento, cuando la tortuga saca la cabecita, llega la vida y te golpea duro. Te llevas la caída, el hostión que tu inseguridad esperaba. El que, en el fondo, deseaba, para alimentarse de aún más inseguridad.
Recibes el golpe, y la duda que parecía desaparecer, se vuelve fuego. Lava. Hierve, y desgasta aún más que antes. Y esta caída, solo sirve para comprobar que tienes que volver a esconderte, en un rincon aún más profundo, en aquella duda que no te dejaba vivir.
Y es, cuando te das cuenta de que la vida funciona así. Succesivamente. No te esperes que cambie la espiral, nunca lo hará.
Dejar de evitar los golpes, es completamente inútil. Pero, desde la inmunidad más absoluta que puedo llegar a alcanzar, te admito que estoy orgulloso de recibir esos malditos golpes. Me niego a ser algo transcendente. Me niego a engañarme a mí mismo. Y, en el fondo, me niego a engañarte a tí.
Porque el golpe es fuerte. Mañana, probablemente, recibiré uno peor. Pero, si de algo estoy seguro, es de que moriré siendo yo. A golpes, si hace falta.
Nunca te arrepientas de ser tú. Serlo, es el "te quiero" más sincero que te llevarás jamás. Y quererte es tu trabajo. No esperes a que nadie lo haga por tí.
Todos tenemos nuestro patio. Pero estos, son días jodidos. El problema de tu sitio es cuando te das cuenta de que parece que lo que antes te protegía o te cubría de la fuerte lluvia exterior empieza a derrumbarse. A pedazos, uno tras otro.
Donde cojones me meto yo ahora? No sé donde ir.
Porque a veces te preguntas qué necesidad habrá de tener tu propio patio.
Acaso no hay espacio en el mundo? La gente es jodidamente feliz, o al menos eso parece. Ellos no necesitan escribir estas líneas para intentar comprenderse a sí mismos. Ellos, estoy seguro de que no tendrán ni un patio que les cobije. Cómo se logra llegar a ese punto de insensibilidad ante todo lo que nos rodea?
Pero yo, sigo dándole vueltas. Es mi puto patio, mi casa. Me vio crecer, fue testigo de todas mis miserias. No puedo abandonarlo.
Es mío, y lo continuará siendo. En el fondo, es mi patio, y siempre lo será. Lo necesito, porque no voy a cambiar nunca, aunque ello me cueste parte es de mi vida. Porque, en el fondo, estas líneas no tienen ningún objetivo. Pero me sirven para poder ver que, pase lo que pase, no voy a cambiar en mi vida.
Y los patios, estan para jugar. Así que, vete de aquí.
Aquí estoy, y aquí estaré. Dentro de mi patio roto en pedazos. El mío. El que me quiso ver crecer.
Bueno, no... Conocí un grupo realmente loco llamado Pereza, quién no se acuerda. Cómo no acordarse de aquellos cabrones. Solo acepto la palabra pereza si viene precedida de Rubén y Leiva.
Porque no, ya basta. Maldito acomodado de los cojones. Aquí estás, viendo la vida pasar; no te das cuenta de que el tiempo no vuelve? Las buenas coincidencias no volverán a coincidir contigo si sigues ahí, parado. Los que podrían ser tus amores se están esfumando, las aventuras se pierden sin ni siquiera haberlas encontrado. Los veranos se esfuman como el maldito colocón de un buen par (siendo generoso) de cervezas sin que tú les saques, ni una milésima del jugo que podrías sacarle. Sin embargo, ahí sigues. Leyendo esto.
Vaya, te veo una lágrima. Genial comienzo, pero aquí te tengo; Llorando, pero parado.
Por qué te cabreas con todo el mundo menos contigo? Nadie es intocable, y menos, tú mismo. El único ser que puede, como mínimo, cuestionarte, debería ser tu mejor versión. Por eso te digo, no hagas caso a este maldito texto de no se quién. Ni yo mismo sé quien soy (ese es otro debate), pero creo que podemos tener algo en común y estamos de acuerdo en que esto, sin un poco de empuje, no funciona; no se mueve; no cambia; Esto, si te conformas en vivir a medias, se convertirá en agua estancada.
Y joder, odio el agua estancada. Simboliza mal olor, suciedad, contaminación, y otras palabras que ahora mismo no me salen pero que tienen tintes realmente negativos.
Tienes que tener ilusiones y lo sabes. Sueños realizables, nada de fliparse. Objetivos. Metas. Vida! Empieza día a día, recoge frutos y saborea el sabor de la victoria; que sí, sabrá poco, pero si se acumulan muchos, te acostumbrarás al buen sabor. Todo esto no se podrá hacer si te conformas con lo que eres. Y yo sé, que aunque estés orgulloso de tí mismo, sabes que aún puedes estar perdiendo oportunidades que podrían convertirte en tu mejor versión.
Vive. Comparte. Proyéctate por el camino que te dé la gana, no el que te venga.
Y cuando tu mente acomodada tenga miedo de salir de tu zona de confort, pregúntate: Qué es lo peor que te podría pasar? No conseguirlo? Aprenderás del intento y a la próxima... si tu culo te lo permite, lo lograrás.
Lo sé. Lo sabes.
"Quan la derrota és enorme hi ha qui reconeix les forces de l'ordre i jo que competeixo"
Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble. “Hoy es un regalo, por eso se le llama el presente”.
Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.
Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas; las actividades y colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos imaginaba; la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que; estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.
Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo considero apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambia encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.
Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para anzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca.
El hombre pregunta a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo:
Antes de todo, existe la posibilidad de que no me entiendan;
perdónenme, se debe a que he escrito con el corazón.
Dos años más.
Han pasado dos años desde que escribí por última vez. Hoy, después de todo ese tiempo, sin un por qué concreto, vuelvo aquí.
Quizás afuera hace frío. Puede que sea yo, en busca de algo que fuí o que tuve en aquellos tiempos; en busca de no se qué. O quizás no. Quizás vuelvo por volver. Por escribir. Porque lo necesito. Por ser.
Pero yo soy de los que cree que las cosas no suceden por casualidad. Algo esta pasando para que yo, después de lo que ha podido llover durante estos dos años, escriba por aquí. El qué, no lo sé.
En todo caso, no espero que me leáis. No escribo para que me leáis. Cierto es que reconozco que me hacía realmente feliz conocer que existía alguien que entendía e identificaba en su persona aquello que yo escribía en este blog. Fué bonito. Pero hoy, es muchísimo pedir que alguien continúe por aquí.
Aquí encontré vidas especiales; almas que dedicaban una milésima de tiempo de su vida a leer algo mío. A sentir algo mío.
Os lo agradeceré siempre, como agradezco siempre a aquel que tiene y ha tenido la valentía de entregar una parte de sí mismo a mi persona.
Personas, que si tuviesen que resumir su vida en 15 palabras, la entregarían a la tuya:
"Si te pasase algo, no te preocupes, siempre estaré de tu lado, estés donde estés."
Dicen que las mejores cosas suceden cuando no te las esperas.
El ser humano necesita tener una planificación en su cabeza. Necesita esa seguridad. La indecisión y la falta de encuadre de algo en tu mente, te provoca un temor el cual no todo el mundo es capaz de soportar.
Solo los que se atreven, se dan cuenta de que al no tener expectativas todo lo que vivas te mantendrá dentro del momento presente, y cómo no, como consecuencia de ello tiene muchas más posibilidades de convertirse en la vivencia más intensa que nunca hayas vivido en tu vida.
Un día, decidí en contra de mi naturaleza. Dije sí, a algo que me exigía cambiar mi acomodada vida. Planes que sabía que me aportarían muchísimo en mi vida, pero que nunca te atreves a dar el paso.
Decisiones, resultado del simple impulso de un día en el cual te encuentras valiente, mera casualidad de coincidir con ellas un día cuyo atardecer parecía de revista, o porque simplemente, estuviste en el bendito momento y lugar adecuado, cuando la vida te dio la oportunidad.
Dejé que mi mente se olvidase de la planificación de 7 días, que no supiese nada de lo que iba a pasar. Y así ha sido. Ayer acabé mi experiencia, días en los que sin imaginármelo, he conocido gente de todo tipo.
De entre ellos, sin embargo, solo me quedaré con los buenos corazones que me llevo de allí. Corazones que, al ser solo siete días de viaje, se hacen complicados de desnudar, pero sabes que están ahí, y te lo han demostrado a partir de pinceladas que, tarde o temprano, se hubiesen convertido en una verdadera obra de arte.
A día de hoy, puedo decir que el sabor que se te queda después de haber disfrutado una de las experiencias más increíbles de la vida es tan incierto como las expectativas que tenías del viaje. Te llevas miles de sensaciones que resultan difíciles de canalizar. No sé si, al fin y al cabo, se pueden resumir como la felicidad de haber vivido algo único y diferente en mi vida. Lo único que sé, es que hoy he vuelto a morderme las malditas uñas después de siete días de no saber ni que las tenía.
Lo que sé y de lo que estoy completamente seguro, es que las personas con las que compartes esta aventura, en mayor o menor medida, han sido lo más importante que he descubierto después de que aquel bendito día dijese sí al hecho de atreverme a huir lejos de esta maldita zona de confort en la que vivimos los cobardes (o no tan cobardes).
Porque, al fin y al cabo, será cierto que las mejores cosas suceden cuando no te las esperas.
GLI IMMORTALI - Video Ufficiale - Lorenzo Jovanotti
Antes de empezar os admitiré, que cuando he leído el nombre de la canción, inexplicablemente he sabido que sería especial. No me preguntéis porqué; pero ha sido así. Creo que los nombres más extraños, son los que más belleza esconden... Bueno, empiezo.
Primera escucha.
Quizás es un error. Puede ser. Pero rezo para encontrar una canción que me haga sentir algo comparable a lo que sentí la primera vez que escuché aquella canción del nombre largo, "En el Mundo Genial de las Cosas que Dices". Aquella canción se me coló en una situación de mi vida inestable.
Fuerte por fuera, ella fue el refugio donde yo me permitía sentir. La que me hacia ver que las cosas eran mucho más bonitas de lo que yo las veía. Fue el retomar del camino. La lágrima de felicidad que me faltaba. Probablemente no me entiendas, y te comprenderé. Pero estoy seguro que has sentido algo así alguna vez.
Un relámpago de esperanza. Aquello me enseñó que la música me podía regalar momentos bellos; recuerdo que los acordes sonaban, y mi mente se vaciaba en busca de aquel mundo genial de las cosas que dices. Aquella canción, para mí, ha sido la obra de arte más sublime de Maldita Nerea.
Porque sus discos siempre esconden diamantes, todos lo sabemos si hemos escuchado algún disco de este grupo. Personalmente, dejé apartada su escucha, porque la música son épocas, y las hay de todos los tipos. Hoy, he confiado en ellos, y me he parado a escucharlos. Porque lo que sentí en aquella canción del nombre largo, ninguna otra canción me lo ha hecho sentir.
Hoy, después de muchos años echando de menos aquella sensación (o, al menos, algo parecido), ha vuelto. Escuchas belleza. Belleza en Despídeme; belleza en Siempre Estaré Ahí; belleza en A Quien Quiera Escuchar; pero llega Calcetines, y el tiempo se para.
Deseas que cada uno de los acordes que siguen a la canción, sea tan perfecto como el anterior. Compruebas que sí, que la canción va pasando y continua siendo tan sensacional como lo era hace unos segundos. La construyes en tu cabeza, y no solo iguala tu deseo, sino que lo supera. Y aquí yo me pregunto ¿No te ha pasado nunca en ninguna canción?
Maldita Nerea tiene el don de que nos identifiquemos en sus canciones. Hasta ahí, todo claro. El disco, en su primera escucha, me ha parecido muy bueno. Pero hay canciones que te atrapan. Hay canciones que necesariamente tienen que ser tuyas. Del disco anterior me quedo con "Me contó: la canción de los equivocados".
Pero, con vuestro permiso, de todas las escuchadas me quedo con Calcetines.
He de reconocer, que no tengo muchas manías. Soy tan sumamente narcisista, que lo más parecido a manías que tengo, las considero tradiciones. Sí, costumbres y de las buenas (y que nadie me diga lo contrario...). Porque al final, si compruebas que alguna costumbre o tradición te beneficia, es de idiotas no hacerla y no tienes ni por qué justificarla.
Es aquí, cuando el fumador salta diciendo, oye pues tienes razón. Y, también es aquí cuando yo le explico al fumador que su salud no dirá lo mismo. La justificación será, entonces, que "me hace sentir bien!", "me tranquiliza". Ahí, sería entonces cuando volvería al argumento de la salud. El sujeto, añadiría que vivimos cuatro días y acabaría la frase con un "bah". Y la conversación se convertirá en un bucle infinito e innecesario.
Añado que el diálogo está basado en hechos reales. Quién no ha tenido esta maldita conversación alguna vez? En todo caso, vive y deja vivir.
Vale, pausa. ¿Que quiero decir con el rollazo del párrafo anterior? Que hay costumbres que aunque parece que te beneficien o te refuercen, no lo hacen. La de antes es un ejemplo de ello. Yo, hago referencia a aquellas que sí.
Yo, tengo una costumbre curiosa en verano. Los estudiantes comprenderéis que el verano empieza cuando acabas el último examen (o recuperación, dependiendo del nivel de cabronez que el profesor haya tenido o de que no hayas pegado palo al agua en casi todo el curso, que nos conocemos). Son tantos años de estudio, que ya no sabes si tu verano puede empezar en junio, julio, o incluso en el mismísimo agosto.
Esta incerteza, con el paso de los años, se me ha hecho imposible de soportar. He recurrido a drogas, alcohol y a Pokemon Go para sostener mi alma, pero me resulta complicado. Por ese motivo, mi verano empieza en una fecha curiosa: el día que veo el cortometraje publicitario de Estrella Damm.
Sí, os puedo ver en casa diciendo: este está pirado. No vais mal encaminados. Pero para mí, es significativo ese anuncio. Mi verano, y todo lo que conlleva para mí (mente libre, disfrute, liberación del estudio o trabajo, cambio de chip) empieza a partir del día que veo ese maldito anuncio, que podremos criticar o no, pero nos ha marcado muchos y muchos veranos. Y, a mí, me sirve como pistoletazo de salida.
No voy a comentar el anuncio. Esas playas perfectas, esas canciones jodidamente pegadizas, ese rollo de caleo máximo, comidas en mitad de casetas perdidas por alguna isla paradisíaca, ese encontrar al amor verdadero... todo creíble, verdad? Hasta el momento en el que te paras a pensar que esas personas no han parado de meterse cerveza todo el día y aún así los ves siempre tan bien plantados. El verano, para mí, no es nada de eso.
El verano, puede serlo todo. Vive, independientemente de que tengas una semana o dos meses de vacaciones. Porque mi verano, a veces, es acariciar a mi perro en el jardín; ser consciente de que tengo más tiempo para hacer deporte y aprovecharlo, disfrutar de las cosas que haces en el día a día de verdad. Porque mi verano, es tener el empuje suficiente para lanzarse a la aventura. Un paseo por la Albufera de Valencia, una carrera popular en medio de los arrozales del Palmar... simple, verdad?
La vida está para vivirla, y el verano existe para que te motives a hacer lo que realmente te apetezca hacer. Algunos tendrán mas tiempo, otros menos. Pero el verano está dentro de ti; solo tienes que sacarlo, y lanzarte a vivir todo lo que puedas, con la consciencia de que la vida tiene cosas realmente bonitas.
Y esta, es una de mis manías. Obligarte a cambiar el chip, para desconectar de todo lo que te ha rodeado y preocupado durante tanto tiempo. Y el anuncio, es mi excusa.
La pasión es el ingrediente mágico que aliña tu vida.
Es fácil hacer cosas. En mi día a día, existe algo llamado rutina que está repleta de cosas. En la tuya también. Hasta ahí estamos de acuerdo.
Estas cosas, dependiendo del día o de la situación, las afrontas de diferentes maneras; con ímpetu, con alegría, con ganas... con desgana, desesperación, con tristeza, etcétera. Miles de adjetivos, todos ellos premonitorios de una buena o una mala experiencia.
No te equivoques, el 80% de tu experiencia dependerá de tu predisposición a vivirla. En otras palabras, puedes adivinar el futuro, si indagas antes un poco dentro de tu mente, de tus emociones, y de tus sentimientos.
Una vez aquí... sabrías definir el término pasión? Bah, no te preocupes, voy a darte la definición... no te me despegues de la pantalla. Es más, como te conozco perfectamente, y para que veas que tenemos más cosas en común, la buscaré de donde tú ibas a buscarla. Wikipedia.
La pasión es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo.
Hazlo con pasión. Quiérelo de verdad.
Párate a preguntar si de verdad deseas dedicar el tiempo de tu vida a lo que estas haciendo. Te fascina realmente lo que haces, o lo que puedes llegar a hacer a largo plazo? O es simplemente una moda, una forma de no estar parado, o un simple capricho? Plantea tu presente, porque si hay algo que no hagas con pasión, es tiempo que podrías estar enamorándote de algo diferente. Y vida solo hay una.
Y ahora me preguntarás. Bien, no me gusta mi presente, pero necesito este presente para ser algo en un futuro. En este caso, pregúntate lo siguiente: ¿Te enamora ese algo que vas a llegar a ser? ¿De verdad sientes que el camino esta llevándote a un destino realmente, para ti, pasional? ¿Estas enamorándote de ti?
La pasión se posee. Y la ventaja de ella, es que no engaña. El único secreto para descubrirla es preguntarte. Él, tu corazón, donde residen tus verdaderas pasiones, será quien se encargue de crearte una vida llena de emoción verdadera.
Volví, igual que me fui: sin saber por qué. O, tal vez sí.
Cuando paso una temporada sin escribir siempre puedo aparecer, de repente, por dos motivos: o bien, porque existen hechos me ha llevado hasta aquí, o bien, porque es algún día especialmente emocional. Hoy, me quedo con el segundo motivo.
Soy una persona, de los pies hasta la cabeza, movida por las emociones. Creo firmemente que el peor enemigo que sufre este mundo no son las armas.
Personalmente, me duelen mucho más las palabras malintencionadas, puñales dolorosos tanto a corto como a largo plazo; las canciones casualmente inoportunas, haciéndote recordar momentos que creías haber dejado de añorar; o las acciones repletas de maldad que se pueden ver en el día a día, que se unen a la ausencia de sonrisas en las caras con las que nos cruzamos... y puede que en la nuestra también.
Hoy escribo, sin más. No quiero mostrar nada, ni hacer referencia a nada. Solo sé, que a tí, te sucede lo mismo que a mí. Así, en privado, empezaremos por sonreír al nuevo día. Puede que, logremos transmitir aquello que deseamos ver. Luego, todo está por ver, pero todo empieza ahí.
Tuvo problemas graves en el avión; los motores fallaron. Ruidos inciertos acechaban el avión, pero las turbulencias era lo único que latía en aquel momento. Y de repente, el silencio. La tripulación sabía que la muerte se acercaba.
Lo esperado se convirtió en realidad; de tal gravedad fueron los problemas, que el piloto paró la máquina, recondujo la trayectoria hacia un río y anunció a los pasajeros que se preparasen para estrellarse.
Ric, entonces, supo que ése era su fin. Y justo en esos momentos, aprendió tres cosas que le han cambiado la vida por completo. Y te la pueden cambiar a ti.
3 cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba
La canción del recuerdo... melancolía pero al mismo tiempo, orgullo de haber vivido lo recordado.
La canción de la tristeza... el derrumbe al escuchar cada una de las notas de las que están formadas esta composición. Nunca dejará de ser esta, la canción que te duela al corazón... a veces sabe mal, que a un conjunto de instrumentos se le tenga que relacionar tanta tristeza.
La canción personal... recuerdos por lo que viviste en esa canción. Época de evolución personal, de cambios en tu vida, de fechas marcadas en verde (o rojo) que significaron un punto de inflexión. Y ésta canción, es la que sirve de punto. Seguro que tenéis alguna.
La canción de amor... la que dedicaste a tu media naranja. La que intentaste cantar mientras te miraba con carita de ángel. Y siempre que suena, ahí esta. El amor que fue, para muchos. El amor que es, y que será, para los más afortunados.
La canción que nos hace saltar de alegría... Esa canción que esta comprobado, que te elimina los malos pensamientos, no te deja que accedas a ellos. Sí, esa canción con la que se te va el cuerpo, y lo hipnotiza por completo llevándolo a su son. Melodía asesina, hace lo que quiere de ti. Pero sí, la canción va sonando, y, sin saber como, te libera por completo de todas tus ataduras. No hay tiempo para pensar si suenan canciones así!
Cada segundo que pasa te sientes más inmerso en ella... ¿Te identificas, a que sí? En verdad no es complicado identificar este tipo de canciones... el truco principal para saber si es una de ellas es el siguiente: si mientras saltas... te apetece quitarte la camisa, arrojarla al quinto pino aprovechando el impulso de los saltos y mientras piensas: ¡que le den por el culo al mundo!
Canciones... algo tan corto y a la vez, tan valioso. No dejes tu ración diaria de música, por nada en el mundo. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.
Sentirse perdido suele ser algo habitual en ciertas épocas de nuestras vidas.
El ánimo se desvanece, no sabes bien por qué. Quizás por el cúmulo de situaciones, quizás por una que vale más que todas juntas, o quizás por qué nada va mal. Así es, estamos habituados, en otras palabras automatizados a tener problemas; a que nuestra cabeza busque problemas por sí solos. Si los tenemos, porque los tenemos... si no, porque ella sola tratará de encontrarlos, y tranquilamente los encontrará. A todos aquellos que no encuentren un problema inmediato, les invito a dejarse llevar en el pensamiento... él solo rebuscará alguna situación y la hará problemática.
A aquellos que tienen problemas que van más allá del pensamiento y que son ajenos a ellos... yo personalmente os desearía fuerza, ánimo, y a disfrutar de la oportunidad de ver el mundo como un regalo "envenenado", de donde siempre se puede sacar algo bueno si tienes los ojos bien abiertos. Optimismo, y a disfrutar del día a día que nos regala el mundo... ese es el secreto.
A aquellos que se han rebuscado los problemas durante varios segundos... les invitaría a no rebuscar. Simplemente vivir, disfrutar, y a utilizar la mente simplemente para valorar que no tengan problemas ajenos al pensamiento contaminante. Alejaros de la mente lo máximo posible, ya que probablemente ella ya se encargará de añadir problemas al día a día. Y nosotros no queremos problemas inventados... la vida es demasiado fugaz para eso.
Y de repente, sin querer... se imaginó un viaje a París. Se imaginó el paseo. El paso de la tarde cruzando la ciudad con un ritmo vivo y alegre, que ese día, tenía solamente dos protagonistas; ella y él. La ciudad rendida a sus pies. El atardecer frente a ellos, no era nada más que la bienvenida a la oscuridad más romántica que ambos habían vivido.
Él, la miró, y entendió que sí. Era ella.
Que ella era la chica con la que se había imaginado una vida juntos. Y pensó en cómo sonaría su música favorita si la escuchase junto a ella. En cómo se vería el mar detrás de su perfecta silueta. En cómo reaccionaría ella al ver su hogar, sus amigos, su familia.Y pensó, pensó, y siguió pensando.
Entonces, él, la observó. Se dirigió hacia ella.
Entre millones de pensamientos y en contra de una timidez innata, se le coló un "hola" que le rompió todos los esquemas.
[...]
-Vaya, abuelito, que bonita historia! Así conociste a la abu?
- Así es, Jaime... Aquel fui yo. Y hoy te aconsejo a ti, renacuajo, que no te lo pienses ni un momento, díselo. Gracias a esas cuatro letras, empezó la historia más bonita de mi vida.
El mendigo sueña con un billete en su vaso y el vaso con una boca que lo bese.
Por esa acera pasa un adolescente que sueña con invitar a bailar a Eva y Eva sueña con conocer algún día al futbolista de su carpeta. Los futbolistas sueñan con poder ir con sus chicas al cine y la chica del cine que les dará las entradas sueña con un fin de semana libre.
El parado que se pasa los sábados y domingos al Sol, sueña con un puesto de-lo-que-sea-en-donde-sea y el inmigrante ecuatoriano que aceptó ese trabajo insalubre antes que él, sueña desesperadamente con tener papeles.
El funcionario que le denegó el permiso de trabajo sueña con la hora del cigarrillo y de camino hacia al estanco, choca con un hombre gris que sueña con ser cantante y que ignora que el cantante sueña con que le miren sin luz de escenario, alguien que quiera mirarle dentro. Tras el concierto su mánager sueña con un contrato millonario.
Y al final, te das cuenta de que tendrás, lo que tú te atrevas a querer.
Eso sí, día a día.
Harto de levantarme, y de ver el cielo nublado. Todo lo que me rodea es triste, mi mente se descoloca, evoca cosas tristes. Solamente veo tristeza; y lo peor de todo... siento tristeza. No sé que me está pasando... querría pensar que no hay tantas nubes, pero no puedo, es evidente que las nubes están ahí. Tapando la luz. Mi mente está ahí, siempre. Recordándomelo: Estoy triste, no tengo ganas de esto. Estoy triste, no veo el Sol. Estoy muy triste, no me apetece buscar el sol. Ya saldrá.
Llegó la hora del cambio.
Va por mí, porque lo merezco. Vaya, ni las nubes logran tapar el Sol... que luz más fuerte, no hay obstáculo que pueda cubrirla! Bien, llegó la hora de hacer algo... vaya, que pereza. Lo que no sabía es que la vagueza nos venía en los genes... pero es que, esta no tiene que obstaculizarme nada, es imposible. Si es que siempre me pasa lo mismo; lo complicado es empezar, es caminar... después, todo viene rodado... es más, cuando más haces, más quieres hacer.
Como diría un "ilustre"... allá van algunos superconsejitos express para el día a día:
Cambia la tristeza de las nubes por la motivación de la luz; esa luz que por muchas nubes que le tapen, siempre llega a su destino.
La pereza existe, pero es traicionera. Rebélate, afróntala, y rompe el hielo; en pocos minutos desaparecerá y se convertirá en motivación.
Denunciame por no escribir desde ya hace 8 meses. Porque lo mío, probablemente podría ser falta de tiempo... pero es muchísimo peor: por simple pereza.
Poder de cambiar el mundo. Tan solo unos segundos de música, pueden hacerte cambiar esquemas que ni los mejores psicólogos podrán tocar. Es escuchar las notas, la voz, el ritmo, la melodía... teletransportación a otro lugar. Al lugar que necesitas. A ese lugar, donde nuestro ser se enciende.
Un lugar lejano. Un lugar que se escapa de nuestra mente. La música logra desenmascararnos, dejándonos desnudos, y vulnerables como nunca nadie nos ha dejado quitándonos la ropa. Y es que, la música es curativa. La música enciende almas, y apaga penumbras. La música te desnuda, y te abriga.
La música protege. La música da aliento, a las personas que más lo necesitan. La música quita aliento, solamente a las personas fuertes, decididas a ser saboteadas voluntariamente por el sonido peligroso de sus notas. La música da pulso, a las personas que pierden la vida sin morir.
La música te mata, si no la sabes recibir. Solamente cuando la música se pierda, tú te encontrarás. La encontrarás, en ese instante lo notarás.
La música, mi titiritera. Poesía sentimental. Puñal de doble filo. El último disparo del revólver de un ladrón. Un crimen tranquilamente confesado. La voz que calló lo que tu mirada no supo transmitir. El grito de guerra. El límite de tus injusticias. El "hasta aquí hemos llegado". La felicidad del niño que encontró su juguete. La tristeza del trabajador que luchó por su dignidad. La música, la titiritera.